La hora de salir (¿existe la hora de salir en un laboratorio? Vale, Julia, me refiero a uno americano), según dicen algunos, son las cinco de la tarde, más o menos después de que uno de los supervisors se dé la vuelta de las cinco menos cinco por el laboratorio para enjuagar inocentemente su taza de café en el fregadero, o para hojear de forma casual unos papeles. Si andas calculadora en mano, a partir de ese momento el día ya tiene la forma que tú le quieras dar. Si tienes los guantes puestos, como pasa casi siempre, hasta que no terminas (seis, siete... suspiro) no hay cerveza en el "3rd and U". Lo cual, cuando a las ocho de la mañana estabas oliendo a ratón en Meyer Hall, resulta un tostón considerable.
Pero no todos los americanos funcionan asín, y ha llegado la hora de dedicarle una entrada a este entrañable human being que apareció en mi vida un sábado a las siete de la mañana, en la estación de Davis. El Jefe, o como le llamó su señora madre cuando el chiquillo vio la luz en Las Vegas: Jeff.
![]() |
| Versión 1.0 del spanish team con Jeff en San Francisco |
Delia y Olaya le conocieron en la sesión de orientación a extranjeros, y un par de helados del Yoloberry después, se apuntaron a la excursión a San Francisco guiada por él, y donde me los encontré a todos. Vinieron algunas quedadas en su casa, algunas cervecillas sueltas y una excursión en su coche al lago Tahoe, donde me fijé por primera vez en una matrícula personalizada, la de su Subaru.
Cuando nos fuimos acomodando los españoles y nos dimos cuenta de lo agradable que se hacía (reconozco que especialmente para mí) entendernos todos al hablar en un bar, fuimos olvidándonos un poco del pobre chico, aunque no dejó de avisarnos para barbacoas y planes de sábado.
Cumpliendo el compromiso que hizo con las italianas mientras volvíamos del Tahoe, se disfrazó de Buzz Lightyear para Halloween y compartió fiesta con nosotros y sus amigos Him (más conocido por nosotros como "Él", Duffman en la fiesta) y Abhi.
Y a partir de ahí, poco más sabemos de su verdadera vida. El salón de la que es su casa desde hace varios años no tiene nada colgado en las paredes. Por otro lado, las relaciones personales, que en todas partes son más o menos complejas, aquí son sencillamente incomprensibles. Pero incluso sabiendo eso, lo de Jeff nos tiene totalmente despistados, porque en uno de sus planes raros, ha invitado a tres estudiantes españolas que conoció hace un par de meses a pasar con él unos días de Navidad en Las Vegas, y cenar en Nochebuena con su familia en Reno. Y no... no... tampoco parece lo que podría parecer, no. Hemos colado una espía en el grupo, y ya nos contará la experiencia. Con un poco de suerte, cuando la lea, estaré viendo nevar por la ventana.

Es fácil de identificar en la foto. Una persona relajada y con verdadero control de lo que pasa en ese momento. No creo que sea el de rosa, jeje.
ResponderEliminarCPUNERD, madre mía, jajaja.
Pájaro... menos mal que el de rosa, que se llama Jorge, no tiene la dirección del blog, al contrario que el resto del spanish team. Luego te quejas de que el Córdoba te elimina comentarios.
ResponderEliminar¿El de rosa es el que elimina mis comentarios del Córdoba? Grrr...
ResponderEliminarNo, en serio, seguro que Jorge tiene sentido del humor.