miércoles, 3 de noviembre de 2010
Nocturno en San Francisco
Los tirantes del puente colgante pasaban a toda velocidad ante la ventanilla bajada del coche. Tras ellos, se alejaba un fondo de luces de colores: los rascacielos al borde de la bahía, las calles trepando por las colinas de San Francisco, la Coit Tower iluminada de naranja, como un faro en lo alto de su colina. Toda la ciudad parecía irse calmando poco a poco a medida que escapábamos de ella, con la tranquilidad de un "Nocturno" de Chopin.
En la (muy) fría y normalmente (muy) nubosa costa del norte de California, era casi imposible que un dos de noviembre hubiera una noche como la de hoy: fresca, casi templada. El sol de Davis parecía anunciarlo, y la bahía apenas tenía niebla cuando entrábamos en la ciudad al atardecer.
A las diez y pico de la noche seguía haciendo bueno, y desde el balcón, mirando hacia el Ayuntamiento como en la foto, se intuía al fondo, entre los rascacielos del centro, la punta de la Pirámide con su potente luz roja. El cielo estaba despejado y se dejaban ver algunas estrellas.
Dando un tranquilo rodeo antes de volver a casa, volví a bajar Lombard Street, esta vez en coche, volví a seguir Columbus hasta el centro financiero, disfruté de la ciudad casi adormilada, hasta que el paisaje urbano que veía desde el puente se esfumó al llegar a la curva de la isla Yerba Buena. Ya era miércoles cuando volví a cruzar el edificio de mi laboratorio, buscando mi bici para volver a casa, colgar la foto y dar los buenos días a los que estáis allí. Hace una horilla de eso, y me merezco un poco de cama. Hasta mañana.
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Muy bonito. Espero que hayas descansado.
ResponderEliminarDios, que entrada más moña ahora que la miro por la mañana.
ResponderEliminarHombre, un poco, pero te seguimos queriendo...
ResponderEliminarNo, es coña, en realidad está muy chula