Caja Duero todavía era Caja Salamanca cuando Quini nos dejó una pila de libros de la biblioteca de la Caja para leer durante un verano en Avila. Algunos de ellos eran de un tío con barbas que se llamaba Paulo Coelho, del que poco a poco me leí casi todo, y del que pasados los años, en realidad, me queda buen recuerdo de muy pocos libros. Uno de ellos es "El demonio y la señorita Prym", en el que un forastero promete a los habitantes de un pueblo un tesoro, a cambio de que hubiera un crimen en un determinado plazo de tiempo. Quería averiguar así si el ser humano era esencialmente bueno o malo.
Aquel forastero podía haber hecho otro experimento, como comprarse una cámara de fotos bastante apañaílla, marcharse a Davis, California, y un viernes cualquiera por la tarde, con la bici pinchada en el taller, olvidársela en el asiento de un autobús de la Universidad. A continuación no tendría más que poner la reclamación en la policía universitaria y sentarse a esperar, para ver si el estudiante americano medio es esencialmente bueno o malo.
No quiero pararme a pensar lo que hubiera ocurrido en la línea 8 de Aucorsa, pero afortunadamente estaba en la L de Unitrans, y sólo había dos autobuses (viernes por la tarde, o sea, casi vacíos) después del mío y antes de volver a las cocheras para la limpieza y el descanso del fin de semana, cuando prácticamente no hay servicio de Unitrans. El sábado no pude hacer fotos de los paisajes del valle de Napa (lo cual no significa que no vaya a haberlas en el blog...), y el domingo me recorrí unas cuantas oficinas vacías del Campus. Esta mañana no había nada en la comisaría ni en la lista de objetos perdidos de internet. Y a eso de las diez y media, mientras estaba en el laboratorio, me llamó Bob, el encargado de objetos perdidos, y me alegró la mañana. Decía Coelho que cuando deseas algo con todas tus fuerzas, el universo entero conspira para hacerlo realidad. Evidentemente, es mentira gorda, pero a veces, simplemente, la vida tiene un detalle contigo. Feliz día.
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PD. No todas las personas son iguales, ni se relacionan igual. Puedes hablar varias veces por semana con alguien, y a lo mejor no significa tanto como un simple mensaje de un amigo, que no esperabas ni por asomo. Así que me habrá pillado sensible, pero esta mañana estoy doblemente feliz.


Mira qué bien. Me alegro de que haya vuelto con su papi.
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