lunes, 11 de octubre de 2010

El túnel de viento y un poco de todo

Un día normal por aquí, no os creáis que todos los días pasan cosas emocionantes, o nos vamos de excursión al fin del mundo (sólo los sábados y domingos), o reservamos billetes para un viaje. Ey, espera, que sí que hemos reservado: el equipo español se va a Las Vegas y el Gran Cañón del Colorado el primer fin de semana de noviembre. Y como pillemos puente por el día de los Veteranos (jueves, 11), habrá que tramar algo también.

Vale, sí, todos los días pasan cosas emocionantes, pero no son todas las cosas. Hay mañanas que, simplemente, te sorprenden. Como hoy, que he salido de casa con la hora pegada al sillín para devolver las llaves del coche de ayer y luego ir al trabajo, cuando me he encontrado un verdadero túnel de viento nada más enfilar la L hacia el norte. Aquello parecía el huracán Davis, y así lleva todo el día, con el aire tirando hojas secas de los robles y los plátanos de sombra. Montar en bicicleta ha estado un poco complicado, en primer lugar porque se te llenaban los ojos de pizcos y, aparte, porque dabas pedales y no te movías.


Más cosas. Me parece que os debía aún una foto de la casa, al menos por fuera, para que veáis un poco lo que me encuentro todos los días a la vuelta del laboratorio. Tengo que decir que aquí, en el país del miedo a que te metan un tiro, a que la policía te fría con el táser o a que un terrorista te meta un petardazo, la puerta de la casa está normalmente abierta mientras hay gente dentro. En verano, literalmente abierta si hace bueno; ahora que va refrescando, sólo con el pestillo, pero se puede abrir por fuera. Mi bici está atada a sí misma detrás de una valla de madera en el lateral de la casa, donde sólo hay que tirar de una cuerdecita para entrar. Hay un ambiente un poco de pueblo, un toquecito entrañable en este país tan raro.

Y un último detalle, esto lo tengo que contar porque si no, reviento. Estaba trabajando solo en el laboratorio y, tengo que confesarlo, me he puesto Cadena Dial. Me da la impresión de que otras cadenas meten más rato de charla (lo cual no creo que les haga gracia a los demás, que no entienden español) y además, paso de estar escuchando la misma música que en las emisoras locales. El tema es que luego ha ido llegando la gente, y cuando me iba y apagué la música por si querían poner la americana, la rusa se ha quejado. Está harta del pop de aquí, y se ha enamorado de Cadena Dial. Total, es rusa, le da igual inglés que español, y parece que prefiere lo nuestro...

4 comentarios:

  1. La puerta abierta... como siempre estábamos los veranos en el pueblo... :)

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  2. Nos tienes que poner alguna foto del laboratorio y a la rusa bailando una sevillana o decantándose por bulerías....

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  3. Que no hombre, que no es un país raro, que esa es la imagen que nos quieren vender (bueno, vale, Texas sí es raruno de verdad).
    Ah, y en Cadena 100 tambiñen te ponen "45 minutos de música sin interrupción", claro que no cambian el disco en todo e día y son siempre los mismos 45 minutos...

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  4. No te creas que te vas a librar de mí. Me tengo que poner al día.

    Primero, ¿son de verdad plátanos de sombra, es decir, Platanus hispanica? Yo creía que por allí se estilaba más el Platanus occidentalis. Pero supongo que será menos resistente y más caro.

    Segundo. Entonces lo de las series usamericanas y sus puertas siempre a disposición para que entre el secundario de turno o la estrella invitada sin llamar ni nada es verdad. Curioso.

    Tercero. La casa me ha recordado a la de la serie Malcolm.

    Cuarto. ¿Cadena Dial? No la soporto desde hace años.

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