domingo, 24 de octubre de 2010
El fin del viaje
El Golden Gate, las secuoyas, el valle interminable... todo eso es California. Pero mi viaje personal empezó con un regalo de reyes, un libro que me mostró cómo se fue descubriendo y transformando esta tierra durante cientos de años, especialmente durante el emocionante medio siglo que vio el nacimiento de la última provincia del imperio, la Alta California, desde la fundación de San Diego en 1769.
Después de un mes y medio aquí, el sábado, uno de estos días en los que no me he centrado para escribir una entrada, llegué al que para mí fue el final de mi viaje. No era un lugar especialmente importante, pero era parte de esa historia que conocía. El primer edificio verdaderamente colonial que he visto desde que aterricé: la misión San Juan Bautista, al este de Monterey.
El aspecto ligeramente cortijero, el campanario, las paredes encaladas, el patio porticado... conservan esa autenticidad que aquí nada parece tener. Ni siquiera los "museos" al otro lado de la plaza, con los carteles en español mal escrito, o las casas de tablones de madera de la calle de al lado, otro simulacro de pueblo antiguo al estilo Old Sacramento. Pero los muros de la misión, fundada en 1797 para cubrir un tramo deshabitado del Camino Real, sí son de verdad. Como el propio Camino, la vía que unía todas los poblados españoles desde San Diego hasta San Rafael, siguiendo más o menos la actual ruta 101.
Entre la misión y el camino, una pequeña cuesta, un desnivel que se prolonga varios cientos de metros en línea recta: la falla de San Andrés. Mira que era grande California, y fueron a fundar el asentamiento justo en la línea de ruptura. Unas moras amargas y un pequeño ratito para saborear el lugar antes de volver al coche, camino de Monterey, la antigua capital de la colonia. La sensación ya os la he contado, mañana os cuento el viaje.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Pues ya hay que tener tino. Vaya tela, justo en la falla. Oye, ¿se sabe si los españoles sintieron algún terremoto al llegar por esos lares? Estaría bien saber cómo se lo tomaron.
ResponderEliminarSí, sí, a la expedición fundacional de Gaspar de Portolá y Junípero Sierra sintió un terremoto en 1769, en la zona de Los Ángeles. Estaban junto a un río y le llamaron río de los Temblores, no sé si es el mismo que está canalizado junto a Colton, en el condado de San Bernardino, pero sería el topónimo español más antiguo de esa zona, porque fue la primera expedición terrestre.
ResponderEliminar