No es este un mal sitio para ser una persona curiosa. La gente es agradable y hospitalaria, y eso puede proporcionarte muchas experiencias nuevas, a poco que las busques. Puede resultar algo más engorroso para una persona tímida, y más todavía si apenas entiendes la cuarta parte de lo que se dice en una conversación normal en inglés (o sea, que no la entiendes).
Invitado a la reunión, y sentado a la mesa del despacho 3201 de Hart Hall, pensaba yo que nunca había visto tal cantidad de colores juntos en un mismo lugar. Allí estaban todos los matices del blanco al negro, desde una chica pálida con pecas hasta un broda con gafas de Dolce & Gabbana y trencitas por toda la cabeza, y que aportó muchísimas ideas al grupo.
El resto se fueron identificando con su nombre, el curso que hacían, la carrera que estudiaban, y la tribu a la que pertenecían. Si ya cuesta trabajo entender las palabras del día a día, os podéis imaginar lo que son los nombres que no he oído en mi vida. Sin embargo, algunas veces sí que entendía lo que decían: con un acento raro, y una pronunciación nueva, iba reconociendo varios de los grupos étnicos con los que se identificaban. Navajo, hopi, apache, cherokee. Aquello no era cine, era una reunión de estudiantes y algunas profesoras, abriendo el curso y empezando a planificar actividades para hacer patente la presencia de nativos americanos (o indios, que no se molestan) en la universidad.
Hace poco me comentaba un amigo sobre bichear algún grupo de arqueología de por aquí, para conocer mejor la vida de los pueblos nativos. Hoy, hablando con algunos de los estudiantes, me he dado cuenta de que tenía que cambiar un poco el chip, porque aquí la arqueología todavía está viva. Se esconde en comunidades adonde no se es fácilmente bienvenido, y se protege de la antropología y del mundo de los invasores. Aquí no se pueden estudiar piedras con la frialdad con que se hace en Europa, porque los dueños de esas piedras pueden estar aún por aquí. La ventaja es que puedes preguntarles por ellas, y quizás te cuenten una historia interesante. Espero que me dé tiempo a escuchar alguna antes de volverme.
:) Me encantó.
ResponderEliminarJoder primo vaya experiencia que estas teniendo por el nuevo mundo, ya has estado con Arnold, con los Jackson Five, el otro día, si los de la peluca esa que te pensabas que no los iba a conocer... y ahora un descendiente de la tribu de los adanerovicolorzonos semi corodo-abuleño, se ha reunido con los colegas de siting-bull y el último guerrero, que movida... eso esta bien, bueno pues ten cudadin al fumar la pipa de la paz no vaya ser que luego veas a tatanka por todos los sitios y acabes como Rodney King, que allí son muy brutos los jodios, te haces amigo de un lugareño de nacimiento (o nativo), y encima te ven un poco fumao, y te hacen correr los San Fermines en las calles de San Francisco y cuesta arriba, que son mu listos mis homologos yanquis. En fin sigue pasándolo bien y haber si me llamas de una vez.
ResponderEliminarDolce & Gabbana... hellooooo!!!
ResponderEliminarDe verdad de la buena que pusieron fotos de Toro Sentado encima de la mesa. Y algo dijeron en un momento dado sobre la bandera,que se estuvieron riendo, pero ni pude pillarlo ni quise preguntar... Pon el Skype en tu turno de noche, manda un correo si quieres avisarme, pero normalmente estoy.
ResponderEliminarHay en esos pueblos un algo que da un respeto enorme. Disfruta de esas experiencias. Son las más difíciles de encontrar en ningún otro lugar.
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