Sacramento, la capital de California, apura ya los últimos días de identificación con uno de los personajes más populares de Estados Unidos, al que nosotros, para evitar llamar demasiado la atención, hemos camuflado a lo largo de todo el día bajo la palabra "Chuache". Después de las elecciones de noviembre, nada será igual. Así que había que aprovechar, para hacerse la foto de rigor en la puerta del despacho de Governator y esas cosillas...
Cuando le dijimos a Jeff, el gurú de los estudiantes internacionales, que pensábamos ir a Capital City y que si tenía algo que indicarnos, se limitó a decirnos: "Don't". Como decir "¿pa qué?", pero más elegante. Ir a Sacramento es una especie de peregrinación del mamoneo con el "Chuache", pero no porque eso sea muy importante, sino porque es lo único destacable de un día entero por la ciudad. El Capitolio es una réplica del de Washington D. C., y el otro punto de cierto interés de la ciudad, Old Sacramento, es una especie de parque temático del oeste norteamericano, en el que constantemente te preguntas hasta qué punto son antiguos los edificios que estás viendo. En algunos casos sí que tenían cierto tufillo de antigüalla, pero habría que remontarse como mucho a la segunda mitad del siglo XIX, porque Sacramento fue fundada en 1848, cuando California acababa de pasar a pertenecer a los Estados Unidos.
¿Por qué se llamó Sacramento, entonces? Pues porque el español Gabriel Moraga, allá por los años del apogeo de la California española, en 1808, nombró así al río que pasa por la actual ciudad, que nació y creció en la época de la fiebre del oro en el Far West. Evidentemente, de eso no se acuerda nadie, y los murales explicativos de la historia de la ciudad pasan de los indios nativos a los buscadores de pepitas.
Old Sacramento es una mina para los turistas como nosotros, si te desactivas el chip cultural, claro. Cada poco rato pasa un tren tirado por una vieja locomotora auténtica de vapor, y en una reproducción de la antigua escuela local se puede leer en la pizarra el saludo a la bandera (que termina con aquello de "un dios, un país, una bandera"). En el río Sacramento siguen anclados viejos y enormes vapores que ahora hacen de restaurante ("este barco no está en condiciones de navegar, sube usted aquí bajo su propia responsabilidad"), donde descansan los visitantes tras comprar en las mil tiendas de recuerdos adornadas por carteles de la Wells Fargo, de las empresas que construyeron el ferrocarril y de las viejas instituciones de California que se alojaron en cutres y olvidadas casonas de madera.
En la oficina de turismo de Old Sacramento no tienen mapas salvo en las páginas interiores de una revista, y los centros comerciales, calles y plazas tienen el mismo diseño estándar que las de San Francisco y, por lo que llevamos visto, del país en general. Jeff tenía razón, Sacramento no aporta nada, y menos con el calorazo de hoy, pero había que venir, saludar a Isabel la Católica y Colón (que sí que están en estatua en el interior del Capitolio) y pasear por los pasillos y escalinatas hasta la cámara del Senado estatal.
Montados otra vez en el Yolobus de vuelta a Davis, estaba sentando enfrente de una señora de gesto serio, cara arrugada y una piel de un tono tostado, pero más rojizo que marrón. Tenía el pelo blanco y largo, y llevaba un gran vestido rojo como una túnica, sin mangas. Nosotros hablábamos en tono alto y en español, y eso te da la simpatía de los hispanos que haya alrededor, y de una parte importante de los negros. Pero esta mujer no dio un solo signo de mostrar emoción ante los ruidosos visitantes. Entonces tuve una sensación un poco rara: entendí que era la dueña de la casa donde yo estaba de visita, porque me había topado con la primera persona de un pueblo nativo norteamericano de las dos semanas largas que llevo aquí. La miré unas cuantas veces a lo largo del viaje, y bajé un poco el tono de voz.
Cuando en 1848 fundaron Sacramento en Córdoba entraba la primera promoción a la Facultad de Veterinaria. :)
ResponderEliminarTe puedes pasear por ahí con esa camiseta???
Verás tu con los pitorreos...
Pues te podrías haber llegado también al ayuntamiento y hacerte una foto con una camiseta de basket: http://es.wikipedia.org/wiki/Kevin_Johnson Está claro que esta gente es muy suya.
ResponderEliminarDeberías explicar el por qué de la escultura de Isa y Cristobalín.
P.D.: A veces parece que esté leyendo un reportaje de El Viajero de El País. Aunque ya quisieran ellos conseguir el escalofrío que has conseguido que me dé con ese final...