Pero bueno, poco a poco. Empezando por un disco que me traje el otro día del Delta de Venus,
El bar es completamente distinto al resto de lo que hay en la ciudad, no hay más que ver la bandera que preside el comedor y la decoración en plan artístico/posmoderno de los cuartos de baño (por favor, que la cambien ya, que la gente se eterniza viéndola y resulta desesperante).
El grupo, pues también alternativo, currándoselo bastante y pasando la gorra por las mesas en el descanso. Como la verdad es que daban muy buen ambiente, me acerqué al escenario a echarles un par de dólares, y a preguntarles cómo se llamaban, por si podía encontrar algo en el yutúbel al día siguiente. El notas cogió un disco de la mesa, me lo dió y me dijo que ahí venía el nombre, que me lo quedara. Y tan contento.
Y con Publish en la radio fuimos por el domingo por la carretera camino de Napa y de su poquito de wine tasting. En castellano, poco vino por mucha pasta, te metieras donde te metieras. Pero lo contaré otro día, por hoy voy a seguir currando.
Se me cuiden mucho.
Yo solo te puedo comentar que respecto a la gotera, la siguiente fase (después de que la gran parte de la pared adquiera un color verde) va a ser un olor a moho muy peculiar que no consigues sacarte de las narices.
ResponderEliminar¡Qué te arreglen eso ya! Te lo digo desde el punto de vista de la experiencia!
Buuuuf... se me había olvidado ese capítulo, es verdad. Pues no te creas, que algún día ya ha hecho el amago de empezar a oler, pero como todavía hace calor, pues me voy librando. ¿Dónde está la eficacia americana??
ResponderEliminarLo del moho es peligroso, que en ese país siempre termina mutando y desarrollando espeluznantes características, que lo he visto en la tele.
ResponderEliminarY ya estás tardando en poner por aquí tu paseo por Napa y bonicas fotos de la zona.