Con tanta naturaleza, tanta historia y tanto rollo, hay veces que te olvidas de la costra friki que recubre grandes superficies del estado de California, y a la que por desgracia no he hecho demasiado caso ni el año pasado ni este. Especialmente en el tema de las películas, porque hay montones de zonas de rodaje por aquí, y más cuanto más te acercas a Los Angeles (la playa de "El planeta de los simios" en Santa Mónica, por poner un ejemplo), pero la zona de San Francisco tiene lugares como el bosque Muir, cerca de San Rafael, donde se rodó el bosque de los ewoks de "El retorno del Jedi".
Junto al muelle está el restaurante "Tides", y más o menos se reconoce el sitio donde estuvo la cabina de teléfonos en la que se refugia Melanie en uno de los ataques. Pero tuvimos que preguntar en una tienda para averiguar dónde quedaba la famosa escuela de la película, que resulta que no está en Bodega Bay sino en Bodega Town, un pequeño pueblecito a cinco millas de allí. Lo único que hay en el pueblo es una docena de casas, con bar (pasamos de largo al ver las miradas de los parroquianos de la América más o menos profunda...), un par de tiendas, bomberos, oficina de correos y un pequeño supermercado. Si, para una docena de casas, y lo que me extraña es que no hubiera un Walmart o un Taco Bell.
A la puerta del súper ya intuyes que el pueblito está una miaja marcado por la peli: un amago de intento de figura de Hitchcock te recibe en la puerta, con un poncho roñoso y una cara del director impresa en papel, acompañado todo ello de un pajarraco medio caído en su hombro. Me recuerda a los muñecos que se ponían en la última mesa de la clase en el instituto, con un casco de moto y un abrigo vacíos. Y dentro... bueno, pues un parque temático de "Los pájaros": pósters, camisetas, fotos, recuerdos del paso de Hitchcock por el pueblo... Incluyendo, fijaros en la foto, una cotorra viva encima de una silla.
En homenaje al frikismo reinante a nuestro alrededor, les compramos unas latas de cerveza y nos las tomamos en un parquecillo que había al otro lado de la carretera, antes de subir a echarnos las últimas fotos, las buenas, las de la escuela, buscando cuervos en el mismo plano como hace todo el mundo (mientras estábamos allí llegó otro coche para ver la casa).
Al terminar de hacer el imbécil y de reírnos un rato, aparte de pegarnos un susto por el pedazo de perro que vigilaba el jardín, me acerqué un momento a hacer una foto que demostrara que aquí, en Bodega, en el quinto carajo del mundo mundial, a un notas se le ocurrió ponerle a la parroquia del pueblo, católica, que se construyó en 1861 y si no me equivoco sale también en la película, "Santa Teresa de Ávila". Con un par.
Terminada la misión nos tomamos unas Oreo de mantequilla de cacahuete, miramos el mapa para escapar de allí por Sebastopol hacia la autovía, y cogimos carretera y manta camino de Davis, pasando de noche por el valle de Napa en un intento (que salió cojonudamente) de evitar los atascazos de San Francisco los domingos por la tarde.
A las buenas noches.
No hay comentarios:
Publicar un comentario