Y de la noche a la mañana, o de la noche a la noche, empezaron a aparecer en la esquina de la cuarta con la G, Gonzalo con su niño, Ana y Jose, Lidia... Alejandro con su amor por los realities americanos y la mierda televisada, Jose Luis ligeramente despistado como todos los recién llegados a un lugar.
Alfonso y sus ganas de volver a Córdoba a tomarse una cervecilla en el Moriles. Miguel, el otro cordobés. La portuguesa acoplada al equipo ibérico con su Chrysler blanco y añejo, la mexicana que lleva cuatro años en Davis y no ve el momento de volverse a su país.Mar acompañada de María, su postdoc del laboratorio, riéndose a grito pelao con la gente mirando por la calle. Estíbaliz peleando porque se pida la pizza de pollo, y contando a Marta y Cristina, las gallegas, la presentación que tiene que hacer mañana en un salón de actos del campus.
Celia, Noelia, Jesús, el otro Miguel... son tantos nombres que no te da tiempo a retenerlos, una sobredosis de caras como la tuya y sensaciones parecidas, como no la había tenido en Davis hasta ahora. Historias de barbacoas, piscinitas y acampadas en Yosemite con doce españoles que apenas se conocían... Gente que viene y que va, chicas que anuncian que están embarazadas y a lo mejor tienen un davidian. Quedadas en el grupo de facebook con el logotipo de Don Quijote que se sacó de la manga Adriana en un rato de aburrimiento.
Una cervecita en Little Prague hasta las doce y pico, con Alfonso, Mar, Matilde (la portuguesa) y Dorisa (la mexicana), volviendo una vez más sobre los temas que este país te hace contar, sobre las sorpresas que te sigue dando y sobre lo que se agradece, tan lejos de casa, compartir un rato de complicidad entre extranjeros junto a una candelita en la terraza del bar.
Y una bici que hace eses bajo la misma luna que pasó por allí hace unas horas, y que al principio de la noche señala el camino a casa hacia el oeste por la octava en esta ciudad cuadriculada. Como ha dicho Alfonso, "una burbuja dentro de California, y California una burbuja en Estados Unidos". Una bonita noche en una burbuja dentro de Davis.
Buenos días, allí.
Se te lee con un pelín de nostalgia. ¿No?
ResponderEliminarPara nada, ha estado chulísimo y he llegado a casa feliz y contento, lo que pasa es que aquí era la una y pico y ya sabes que las cosas se escriben diferentes por la mañana y por la noche. Pero he llegao la mar de contento.
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