domingo, 14 de septiembre de 2014

La semana más larga

Superlópez debería ser lectura obligatoria en los colegios de este país. Bueno, me refiero, de ese país, de allí, de eso, de España (en sentido amplio). Me parece de las mejores creaciones de cómic ochentero/noventero, y no veáis como se sufre no poder echar semejantes cosas en las maletas. Allí están con media vida nuestra, en cajas y estanterías de alguna casa cordobesa.

Me he acordado de Súper porque uno de sus tebeos más cojonudos es ese de "La semana más larga". Es verdad que al pobre hombre le pasa de todo, pero no sé yo si habría acabado más estresado en la semana que me ha tocado a mí.

Una de las cosas buenas de estar en una universidad de cierto poderío es que tienen unos medios muy por encima de lo que encuentras en otros sitios. Especialmente, en el caso de Davis, en lo referente a genética. Para aquellos a los que os digan algo estas cosas, hay unos sistemas impresionantes que te dicen cómo y cuánto se expresan cada uno de los treinta mil genes de un bicho/órgano/lo que sea en tus distintas condiciones experimentales. Semejante cantidad de información tiene una pega principal: luego hay que analizarla.

Las alternativas para analizar esos datos son varias, a cuál más penosa. Hay tanta información que si intentas entenderla, te falta tiempo a ti, a tus hijos y a los hijos de tus hijos (¡¡y a "toda su maldita desendensia"!!). Por otro lado, si la analizas automáticamente, te sale un porrón de información pero no sabes qué significa semejante amalgama de letras y números.

Mis datos de expresión génica. Las bolas amarillas son genes sobreexpresados.
Las verdes, genes reprimidos. De lo demás no tengo ni la menor de las ideas.
Hay programas informáticos que lo hacen todo en uno, y he tenido la ocasión de probar uno de ellos. Siete días, ni uno más ni uno menos. La licencia del bichaco vale seis mil euros, de modo que cuando algún investigador quiere usarlo, su jefe le sugiere amablemente que pida el período de prueba gratuito y se parta los cuernos para, en siete días:
a) Aprender a usar el programa desde cero.
b) Analizar todos los datos que pueda, correr análisis, rescatar gráficas y tablas.
c) Extraer conclusiones con sentido.
d) Presentar un estado anímico aceptable al final de los siete días.

No faltan infinitas diversiones como los problemas de compatibilidad del programa con el ordenador/sistema operativo/versión de Java, o como el hecho de que la versión de prueba esté capada y de repente me cortara el grifo de los análisis sin previo aviso.

Creo que más o menos he sido capaz de cumplir con los cuatro puntos, aunque el tercero todavía está un poco en bragas. Estoy bastante menos moreno que hace una semana, y así se explica de paso una parte de mi ausencia por aquí. Otra parte la explicaré más adelante, pero básicamente también tiene que ver con exceso de trabajo.

Y como mi madre ya sabe que estoy comiendo bien y que estamos razonablemente sanos, lo voy a dejar aquí, y prometo colgar alguna cosilla pendiente pronto. A seguir bien.

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