Siempre hubo clases. Normalmente, dentro de cada grupo se define una pequeña élite, cuya importancia absoluta viene a depender del nivel de cutrez del propio grupo. A saber: el españolito medio aspira, entre otros pequeños triunfos, a tener una entrada de "preferente" en lugar de un fondo, o a poder acceder a la zona vip de una discoteca cualquiera de una isla cualquiera de las Baleares.
Para los que están un poco más viajadetes, los triunfos varían de naturaleza pero siguen siendo igual de mierder: que el programa de puntos de la aerolínea te permita volar en un asiento menos claustrofóbico o que la empresa te pague el taxi y el menú del día.
Eso sí, hay lugares en los que resulta un pelín más difícil destacar entre la gente que te rodea. Uno de los más jodidos para ello en el mundo entero es Berkeley, donde estuvimos Lucía, una compañera de la UCO que ha estado aquí de estancia, y yo hace unas semanas.
Berkeley es el campus más antiguo e importante de la Universidad de California. Está enfrente de la ciudad de San Francisco, al otro lado de la bahía, donde se montan los grandes atascos de la I-80. La UC Berkeley es la mejor universidad pública del país, y seguramente del mundo, y está entre las cinco primeras en el ránking absoluto. Así que no creo que se sientan enormemente impresionados por los pósters que enviamos a los congresos habitualmente. Aquí hace falta algo más. Aquí para que te den plaza de aparcamiento gratis, como se ve en las señales de la foto, tienes que ser premio Nobel:
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| "Reservado para Premio Nobel" |
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| Randy Scheckman, Nobel de Medicina 2013, dando la charla |
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