Nuestro pequeño granito de arena es un huertecillo que hemos alquilado dejándonos convencer por Felipe, un amigo peruano. Son parcelitas en las que te dejan las herramientas, una manguera y agua a mansalva, por unos dólares al año, a condición de que no se utilicen productos químicos. Aunque no se haga por pasta, teniendo en cuenta que en muchos supermercados los pimientos verdes van a dólar el pimiento, yo creo que ha sido una buena idea.
Además, los huertos comunitarios de Orchard Park road están a cinco minutos escasos en bici de mi trabajo, con lo cual sirven también para desconectar un poco metiendo la cabeza en la tierra, y olvidándote del paper que se te ha quedado sin leer para pensar en si los pimientos deben cubrirse un par de semanas más, o no.
Queda un poco por hacer, pero ya tenemos más o menos la imagen de los surcos que quedan por tirar y de lo que queda por plantar, y los vecinos de huerta siempre te dan consejos y algunas ideas, de modo que esperamos dejarlo casi terminado este fin de semana.
Las primeras alegrías nos las están dando las fresas que rescatamos de la maleza y las hierbas que ocupaban la parcela después de tres años sin cultivarse, y que nada más empezarlas a cuidar están dándonos todos los días un poco de color a la casa. Al lado tenemos unas matas de lúpulo que tienen puestas los de una asociación cervecera (cosa que yo no había visto en mi vida), y los que no tienen muchas ganas de cavar surcos se dedican a poner flores.Los días se van alargando y las noches se van templando, y hemos visto tantas cosas y personas en estas últimas dos semanas que no he podido ni contarlo, y me he tenido que dedicar a hablar del huerto. Pero cada cosa tendrá su rato...
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Sí, sí. Muy bonito todo, pero ¿quién os ayudó a rescate las fresas de la maleza (y después se las comió)? Porque creo que no sale en la foto ;-)
ResponderEliminarCierto... no se ha hecho justicia con tu trabajo. Deberías volver y ver cómo tenemos la parcela ya..
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