lunes, 3 de marzo de 2014

Los Óscars y el búho cojonudo

En la vida hay cosas que me han interesado muy poco, o que ni siquiera sabía que existían. Es de esos pensamientos que te suelen venir en época de juegos olímpicos de invierno (véase el curling o el skeleton). Otras dos de esas cosas eran el cine, en plan cinéfilo, y el fútbol americano, en el plan que fuera. Lo que pasa es que vivir aquí te cambia un poco la perspectiva.

Ya que nos hemos venido a esta tierra, habrá que integrarse y empezar a sentir un poco las cosas que ellos sienten. Por ejemplo, estos días estoy haciendo un esfuerzo por leer y enterarme de cómo se vive desde dentro de Estados Unidos el pique con Rusia a cuenta de los ucranianos y de las ansias por volver a ser algo en la escena mundial. Algo que como sabemos los que estamos picados a los Simpsons, se veía venir desde hacía años:

"¿Separarnos? ¡Eso queríamos que ustedes creyeran! ¡Muahahaha!"
Curiosamente, los americanos básicamente se están dedicando a poner a Obama a caer de un burro por blando y por incapaz (parece que los periodísticas "demócratas" están un poco callados últimamente), aparte de llamar a Rusia el nombre del marrano, lo cual era más o menos de esperar.

Pero no venía a hablar de eso. Quería decir que parte de la integración consiste en ver en horario real acontecimientos como la gala de los Óscars, o la final de la liga de fútbol americano, la Super Bowl, que las cadenas sin derechos de emisión a veces denominan Superb Owl ("búho cojonudo") para ironizar con el riesgo de ser demandadas por emitir imágenes...

Seattle vs Denver
De la Super Bowl hace muchos días ya, y recuerdo pocas cosas aparte de que a los Broncos de Denver, el equipo que nació a los nueve meses de una visita de Chuck Norris a un convento de religiosas agustinas, les dieron una paliza de escándalo. Lo vimos en casa de otro cordobés, que vive con un chino, y lo que más recuerdo de aquella tarde es la mirada del negro que había en el sofá cuando me despedí de mi amigo llamándole "broda". No volveré a hacerlo never.

Los Óscars están más calentitos y, mira por dónde, ganó un montón de ellos la única película que habíamos visto, Gravity, la cual elegimos por el tema del espacio y porque era la que menos diálogo tenía (pagar el cine para no enterarme de la mitad, paso). Los vimos acompañados de una meriendacena rica y debo decir que estuvo interesante el desfile de estrellas que iban hablando con su propia voz, no con la de Constantino Romero (quengloriasté), ni con otra por el estilo. Eso moló. El discurso de la mejor actriz secundaria estuvo chulo, y por supuesto, también la fotaca que echó la presentadora con un montón de actores para batir el récord mundial de retweets. Yo, viendo venir el momento, no me perdí la posibilidad de echar la mía delante de la tele. Para la posteridad. ¿Cuántos años tiene Julia Roberts? ¿Será familia de Jordi Hurtado?
Fotaca

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