Esta foto, por desgracia, se parece poco a la que ponía hace un par de entradas o tres. El fin de semana pasado estuvimos de visita en Yosemite, el Parque Nacional por excelencia de California, y dio la puñetera casualidad de que el viernes había cambiado el viento. Hasta entonces, el humo del incendio que empezó hace unas dos semanas era empujado hacia el norte, hacia el lago Tahoe (donde Krusty el payaso tiene una cabaña, para los muy frikis). Ese sábado, sin embargo, todo el valle de Yosemite y la zona sur del parque, aunque estaban abiertos, estaban llenos de humo y la ceniza caía sobre los coches parados, y flotaba en el aire como si fueran copos de nieve. No es que el fuego sea grande, es que es enorme. Es el cuarto más grande de la historia de California, que se sepa.
Era una mezcla rara, un cielo gris, un sol de color salmón que apenas brillaba, y una mezcla entre el frío de la altitud y la falta de luz, por un lado, y el calor del sol de verano en los momentos en que los rayos conseguían llegar al suelo, y lo iluminaban con una especie de luz como de farola callejera. Todo ello oliendo a incendio, mientras estábamos en uno de los bosques más importantes del país.
| Half Dome, la "media cúpula", entre el humo |
Aún así, el viaje dio para unos cuantos momentos chulos que me gustaría contar en cuanto tuviera un rato. Eso sí, no nos va a quedar más remedio que volver para poder disfrutar de Yosemite tal y como es en realidad.
Me recuerda tu descripción al ambiente que se respira en La Carretera (la novela, que la peli aún no la he visto).
ResponderEliminarMmm... soy un poco inculto, no la conozco :-/
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