miércoles, 16 de noviembre de 2011

El valle de la Muette: una de sal y otra de arena


No contento con jugarme la piel en el Death valley el año pasado, cuando burlamos a la muerte en todas sus formas, que eran muchas, este año decidí ver si había sido cuestión de suerte salir vivos de allí o realmente no era para tanto el tema. Como iba con tres fumadores, tenía más o menos claro que palmaríamos todos de un zambombazo de metano al lado del pozo negro de los servicios del parque, pero no fue así.

Jose y el chaparrón en el desierto
La verdad es que el viaje empezó con cierta lógica, porque nada más entrar en Nevada paramos en un bar que tenía tragaperras empotradas en la barra y permitía fumar dentro, y además nos cayó un nevadón en el coche que yo creo que si nos quedamos allí unas horas tenemos que salir con raquetas. Lo que ya no fue tan lógico fue el chaparrón que nos cayó en mitad del desierto, entrando en el parque nacional. Parece que les dio vergüenza por semejante recibimiento, y la maquinita que vendía los tickets decidió que en vez de veinte dólares, nos iban a cobrar... nada. Así que no pusimos hoja de reclamaciones.


El rebozamiento y el mareo
La de arena llegó enseguida, en las dunas Mesquite, donde anduvimos haciendo el oso pardo y la croqueta duna abajo, lo cual puede parecer muy gracioso al principio o visto desde fuera pero no lo es tanto cuando te das cuenta de que estás dando vueltas más rápido de lo que entraba en los planes, y de que como eso dure veinte segundos más vas a echar hasta las biodraminas de cuando tenías diez años. Por no hablar de lo blandita que parece la arena cuando andas sobre ella y lo dura que está cuando vas rebotando por encima.

La de sal vino un poquito después, cuando nos pusimos a tentar el aguante de los sedimentos de Badwaters pegando saltos para hacernos lo que Mar denominó todo el viaje "fotos de teatrillos, que hay que ver cómo nos gustan los teatrillos". Como allí tampoco nos matábamos, subimos al mirador a no sé cuántos cientos de metros sobre el valle, pero ni siquiera hacía aire, con lo cual no había peligro ni para el chino inconsciente que hacía equilibrios sobre una roca con su cámara de fotos.


El valle de la Muerte no es para tanto. Que no me vengan con historias, que allí o vas a propósito a quitarte de enmedio o es más sencillo palmar por atropello de una bicicleta en Davis. Puede influir que fuéramos en noviembre en lugar de agosto... sí... pero es que eso entraría como "ir a propósito a quitarte de enmedio". Y no apetece chocarla, tampoco.

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