domingo, 2 de enero de 2011

Nochevieja fusión

El día de Nochevieja no podían faltar las 12 uvas pero claro, esto aquí no se estila y en casa no tenemos TVE Internacional. Solución: el todopoderoso Skype. Ingredientes necesarios: un padre dispuesto a colaborar, dos ordenadores con Skype, una televisión. A las 3 menos diez hora de California cogí mi bol de uvas (sin pepitas pero con piel), conecté el Skype, y mi padre enfocó el ordenador a la tele del salón (estaba tan cerca que no sé si ellos lo verían). Fue como estar en casa, descojone con las instrucciones (¿hay alguien que todavía empiece a comerlas durante los cuartos? Por favor que se vaya del país y así nos dejan de soltar el rollo) y ración de fruta para empezar el año. Luego mi padre y su novia brindaron con sidra El Gaitero (por supuesto) delante de la cámara, consiguieron emocionarme, mira que yo no soy de Navidad y eso pero esto de no poder hacer el anuncio del Almendro te afecta. Como a mi madre que el otro día me dijo que vió un reportaje de esos de gente que vuelve a casa por Navidad y casi llora (la angustia lacerante sigue ahí).
Yo ya estaba contenta, me había comido mis uvas, pero faltaba la Nochevieja hora local y aquí no hay cena especial. Yo me comí mis macarrones y un cachito de tarta de chocolate y decidí preparame otras 12 uvas. En la tele pusimos la retransmisión desde Times Square (lo echan en todas las zonas horarias a las 22h -hora local-) y a falta de 30 segundos para las 12 empecé a comerme las uvas. Mientras tanto una corriente de aire frío me helaba las piernas porque a la filipina no se le ocurrió otra que (de acuerdo con la tradición) abrir todas las ventanas y la puerta de casa. También encendió las luces y salió a la calle para lanzar un bol lleno de monedas de 25 centavos dentro de casa a las 12 en punto. Los 13 tipos de fruta nos observaban desde la mesa del salón mientras recogíamos todas las monedas.
El día 1 tampoco hubo atracón a la hora de comer, pero por la tarde teníamos cena con una ex-inquilina de la casa y su novio. A cocinar se ha dicho: bolitas de salmón y jamón (en realidad prosciutto) rellenas de queso y pañuelos de espárragos (espárragos trigueros envueltos en pan de molde tostado y untado de mayonesa). La mujer volvió a hacer quiche y berenjenas con carne (ye de piñón fiju). Una cosa que se me hizo muy rara el día de Año Nuevo fue no ver el concierto de la Filarmónica de Viena, le pregunté a la mujer si lo daban por la tele y nada (NPI). Lo que sí vimos a la hora de desayunar fue la "Rose Parade" un desfile de carrozas que organizan en Pasadena en la que es requisito indispensable que las carrozas sólo estén decoradas con productos naturales (flores frescas, legumbres, frutos secos...). Las hay impresionantes y al parecer es una tradición ancestral (¡desde 1890!).
Pero cual sería mi sorpresa cuando hoy a la hora de comer pongo la tele (la PBS, un canal público que ni siquiera sale en la guía de televisión) y allí está, desde la Wiener Musikverein... ¡el concierto de Año Nuevo! Pude ver varias piezas con ballet incluido y por supuesto los bises: el Danubio Azul y la Marcha Radetzky. Lo confieso, se me saltaron las lágrimas, no hay comienzo de año completo sin la familia "Ramos" (Strauss para los que hablen alemán).

¡Feliz 2011 a todos! Espero que sea el año en el que el Espanis Tim se reencuentre en Toledo y en muchos otros sitios de la geografía española (y quizás europea... ¿para cuándo, Diana?).

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